viernes, 26 de junio de 2009

Vicente Ferrer

Mejor que hable él, pues él consiguió en la vida lo que nunca conseguirán juntos los que dedican toda la suya a rezar por un dios o por otro.


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Enfermedades silenciosas

Hay enfermedades silenciosas que están ahí, dentro de ti, haciéndote un daño que desconoces, hasta que explotas. Crisis de ansiedad, ataques de pánico, depresión,..., todo lo solucionan con una pastilla por la noche y otra por la mañana, el caso es estar drogado, a nadie le interesa saber cuál es el origen de la misma, por qué te sientes tan mal, por qué solo quieres estar dormido. Deja de importarte todo, sólo quieres que pase el tiempo.

Pones buena cara ante los demás, porque no está bien visto que estés enfermo, que tengas una enfermedad mental. Y los demás no saben cómo tratarte, unos desesperan con la situación, ven que a ellos también se les pasa el tiempo y no ven claro el futuro. Otros, simplemente, se quitan de en medio. Todo es negro, todo es oscuro, todo es desconocido.

La realidad es que hay algo que te hace daño y no sabemos que es. Ya puedes estar en la playa, en Granada, en Madrid, en Comillas, en París, en Londres, en Praga, en Galicia o en tu propia casa, nunca sabes cuando te dará la cara y te vendrás abajo de nuevo.

Sólo te queda luchar, en solitario, salir de ese agujero y sentirte orgullosa de haber salido una vez más de ahí, casi sin ayuda, por tus propios medios y seguir luchando día a día, porque esta enfermedad es un cáncer que siempre estará ahí porque no saben extirparlo.

Luchar, salir y disfrutar de pequeños momentos, de pequeños detalles, de pequeñas cosas, es lo único que nos queda, porque dentro de un tiempo todo acabará y no serás más que un pequeño recuerdo que se irá diluyendo con el paso del tiempo.