lunes, 15 de septiembre de 2008

Madrid (I)

Jueves 11, son las 12:30 y acabamos de llegar a Madrid, concretamente al Campo de las Naciones. Hoy toca paliza en IFEMA, se celebra BISUTEX y hay que ultimar las compras para esta temporada y ver si encontramos algo nuevo que merezca la pena.

Hay poco ambiente en los stands y el tema de conversación es "la crisis". Llevamos el itinerario preparado y esto, unido a la escasez de visitantes, hace que los pedidos vayan a buen ritmo. ¡Mejor!, andar sobre estos pasillos enmoquetados hace que los pies se calienten y empiecen quejarse.

¡Coño! ¿Este no es...? Sí, el de "Amigo Félix" y otros hits, como el "Coco Güa-Güa", pues sí, era él, con los amigos de Ciclón.

Ultima hora de la
tarde, acabamos de terminar con el último proveedor y el TomTom nos lleva por la Gran Vía en dirección a la Antigua Posada del Pez, que, como su nombre indica, se encuentra en la calle Pizarro (?), en Malasaña.

Habitación doble, con parking, desayuno e IVA incluido, 80,00 euros. ¿Por qué nos quedamos aquí? Porque los hoteles en Madrid, de lunes a viernes y en período de Feria, tienen unas tarifas abusivas, superando los 120,00 euros como mínimo y con la cara de cobrarte más de 20 por el parking y 15,00 por un café con una tostada de pan de molde. Así que pasamos de NH o de AC y que sigan quejándose de tener menos ocupación que el año anterior.

El hostal no está malejo, la decoración es 100% Ikea, la cama y la ducha están bien, tiene wi-fi gratis, A/A y el desayuno mejor que muchos hoteles de cuatro estrellas que te ponen muchas tonterías para desayunar, pero el café es "agua-chirri" de máquina.

Sólo un par de cosillas: la habitación estaba limpia, pero siempre se puede mejorar, y el soporte de la ducha lo debió colocar el mismo que lo instaló en el hotel japonés de Lost in Translation, donde Bill Murray las pasó canutas para ducharse. De todas formas ya le he echado el ojo a otro, el OXUM, que está en Hortaleza, en pleno Chueca, y tiene muy buena pinta.

Después de tantas horas de moqueta y aire acondicionado, lo mejor era darse una vueltita por Callao y Gran Vía para despejarse (hacía un airecillo fresco quita-modorra muy bueno), antes de cenar algo en Larita (Corredera Baja de San Pablo, 19, junto al Teatro Lara) o Clarita, porque parece que por algún motivo misterioso le han añadido una "c". El sitio está bien, bastante agradable, como el servicio, y la decoración me recuerda a un aula de una escuela antigua, con una pizarra grande al fondo.

Lo que pedimos estaba bueno, pero la carta era bastante escasa y los postres te los cantan, pues no aparecían en la misma. Y como no hay nada que me fastidie más que tener que elegir los postres al vuelo, con el camarero esperando, pedí un café.

De ahí, atravesamos Fuencarral y Hortaleza y nos sentamos en Del Diego, donde dicen que ponen los mejores mojitos de todo Madrid. Aunque sólo sea por volver a un sitio especial o por ver la gente que se mueve por allí, merece la pena.

Bueno, dejo ya de escribir que es tarde (ya es martes 16) y esta noche ha sido completita: he hecho una fideuá para mañana mientras se iban cociendo las lentejas para el miércoles, he vuelto a usar la freidora para la cena y hemos visto el primer capítulo de la primera temporada de Los Sopranos (creo que me va a gustar). Ah! Tengo que tender la lavadora, de lo contrario mañana la ropa olerá "a toalla mojá"(*). El polo lo plancharé cuando me levante.



(*) Dícese del olor a humedad en la ropa, el mismo que se produce cuando dejas una toalla húmeda varios días en el maletero del coche, de ahí la expresión tan conoida de "huele a toalla mojá". También le suele pasar a los que se ponen, por las prisas, la ropa sin estar totalmente seca o cuando la han dejado tendida en sitio húmedo durante varios días.


1 comentario:

geli dijo...

Habría sido un fin de semana redondo si hubierais saboreado un delicioso y ligero frapuccino con el señor del Pozo en la noche blanca de los madriles, jeje. Besitos!