lunes, 29 de septiembre de 2008

Una tarde de domingo rara

El día amaneció gris en Badajoz, gris cemento diría yo, con un viento muy sospechoso que hacía pensar que en cualquier momento comenzaría a llover. Muchos coches aparcados donde yo vivo, más de los que hay un domingo cualquiera, se conoce que porque era el último día del Almossassa, la fiesta que se celebra con motivo de la fundación de la ciudad por los árabes y que es una excusa perfecta para pasar el fin de semana en el recuperado Casco Antiguo, de cañas con los amigos, pero a la salud de los antepasados.

Así que, después del paseo matutino con Yako y de comprar el periódico, todo hacía presagiar que sería mi última salida del día. Y así fue, pues hay domingos que apetece estar en casa y hacer cosas que durante la semana no tienes tiempo como, por ejemplo, leer, escribir, escuchar música, planchar, ¿planchar?, sí, planchar, ¡qué remedio!, sin duda, una de las actividades más aburridas que existen, sobre todo en invierno, al pasar de los polos de manga corta a las camisas de manga larga.

Lo único bueno de planchar es que puedes levantar la vista cada vez que hay algo interesante en la tele, como ayer sucedió con el Gran Premio de Singapur de F1. Primero, el previo, con Lobezno (o Lobato, el "calvo de Tele5") y De la Rosa mostrándonos el circuito. Y, después, la carrera, en la que Alonso partía de la posición 15 y sin apenas posibilidades de hacer algo interesante.

Y resultó que por obra y gracia del porrazo de Nelsinho Piquet o porque ayer era San Judas, Alonso se puso primero y mantuvo la posición hasta el final, en una carrera emocionante por lo peligroso del circuito y por la poca fiabilidad del Renault.

Eran las cuatro de la tarde y Alonso cruzaba primero la meta. ¡Ya era hora que le sonriese la fortuna esta temporada!, porque después de los éxitos de Nadal, de la Selección, de Pau y compañía, de Sastre, Contador, de las niñas de sincronizada,..., ya tocaba que nos llevásemos una alegría con Fernando.

Y después de Alonso, con el cielo gris en horario siestero, qué mejor que ver un peliculón, y no me refiero a los telefilmes de Antena3 basados en hechos reales: la de los vecinos excesivamente cariñosos que terminan asesinando a los que acaban de llegar, o la de la niñera cariñosa con el marido que putea a la esposa, o la de la que se casa con el novio (a vista de todos, menos de ella, un psicópata de cuidado) y se van a vivir a una cabaña aislada junto a un lago,..., me refiero a LA VIDA DE LOS OTROS.

Hacía tiempo que no veía una película tan redonda, tan perfecta, en el sentido que desde que empieza hasta que termina permaneces pendiente de la pantalla, para no perderte ningún detalle. La historia es preciosa, es mucho más que una película sobre el espionaje de la Stasi ("escudo y espada del Partido Comunista"). La fotografía, tan gris como el período que vivían en la antigua Alemania (y como el día ayer en Badajoz) y un final maravilloso, ni de los que te dejan mal cuerpo ni de los ñoños que hacen que te preguntes si han merecido la pena las dos horas delante de la tele.

Pues sí, muy recomendable. Además, cuando mencionan que cae el muro de Berlín en noviembre del 89, recordé que unos meses más tarde un grupo de seis jóvenes extremeños mochileros parábamos en Berlín camino de Praga, donde descubrimos una ciudad preciosa, pero de color gris, por el momento que todavía estaban viviendo, con escasez de alimentos, ropa como la que visten los personajes de la película, bares austeros, fríos y baratos, como donde se reúne el protagonista con la actriz, coches espartanos y "plasticosos" como el Trabant, con el que tenemos alguna foto, y una cerveza tan buena como para haber pasado el resto de los días junto a alguno de aquellos barriles.

También me viene el recuerdo de los trenes con asientos de madera, del revisor gordo de aspecto marcial que intentó sacarnos unos marcos por la cara, de los policías que en la estación checa intentaban hacer lo mismo con todos los turistas que íbamos llegando o de los taxistas que sólo hablaban checo y tenías que negociar por señas cuánto nos iban a cobrar por la carrera hasta el apartamento que alquilamos, que ahora no sabría situar en el plano y que no podía tener una decoración más del Este. Todavía no habían llegado ni Zara ni Ikea.

¿De qué estaba hablando? Ah, sí, de la película LA VIDA DE LOS OTROS, peliculón.




http://www.boston.com/bigpicture/2008/09/the_singapore_grand_prix.html






1 comentario:

geli dijo...

Uff... que bien se está en casita los domingos, leyendo... viendo una peli... todo acompañado con una buen cafelito y un trocito de chocolate, casi derretido por el calor del brasero, jeje. Lo que me gusta a mi el invierno.

Saludos