sábado, 20 de septiembre de 2008

¡Niñata de mierda!

Ayer fuimos al cine, nos invitó mi hermana bloguera Geli. Ella sacó las entradas y yo pedí las cervecitas y los kebab, que estaban bastante buenos.

La peli, "Vicky, Christina, Barcelona", de Woody Allen, con Scarlett Johansson, Rebecca Hall, Javier Bardem y Penélope Cruz.

La película empieza cuando aparece en escena Bardem, al que el doblaje no le hace ningún bien. Hasta entonces, un mini documental de Barcelona como pago al que ha puesto el dinero, Jaume Roures-Mediapro, lo mismo que la mención al Master en Identidad Catalana (?) que está haciendo Vicky.

El momento sublime, cuando aparece en escena Penélope Cruz. ¡Qué bien le queda esa imagen de morena sacada de alguna película italiana! Borda el papel, como la Raimunda de Volver y el "¡niñata de mierda!" que le grita a Scarlett, genial.

Hoy decía Elvira Lindo en El País, "que los cuadros que saca en la película están en la línea de los cuadros abstractos que dibujaba Ibañez en sus mortadelos; los artistas beben vino, tienen casas cojonudas y hacen un trío con Scarlett Johansson. Y encima dicen que están atormentados".

¿Me gustó? Pues sí, me gustó, para nada se me hizo larga, aunque reconozco que al principio pensé que iba a ser una historia ligerita y superficial, tipo Scoop, y salí pensando todo lo contrario. Me impresionó lo guapa que sale Scarlett en un par de primeros planos (creo que Woody sigue enamorado de ella) y me gustó que Penélope pasara por encima de todos desde que apareció en pantalla. Además, el dichoso doblaje en Pe estaba más conseguido. También me gustó la camiseta de Bardem, llena de manchas de pintura de todos los colores, que ni el mismo Custo la hubiese imaginado así de chula.

Y me sorprendió mucho Rebecca Hall, la antítesis de Scarlett, que ya la había visto en The Prestige, a la que le tocó bailar con la más fea, ya que después de una cita con Bardem, se pasa el resto de la película pasándolo mal, todo el día pensando qué decisión tomar.

Al final, Allen, experto en esto de las relaciones, nos demuestra que tomemos la decisión que tomemos, siempre nos quedará la duda de si hemos hecho lo correcto, duda que nunca podremos quitarnos y decisión que nos acompañará el resto de nuestra vida.

Quizá a todos nos gustaría otro final, porque seguro que nadie quería que muriese Tom Hanks después de lo que pasó para encontrar al Soldado Ryan, o que el Sr. Wilson se perdiese en la inmensidad del océano después de estar toda la película con el Naufrago, o que María Valverde muriese frente al bolchevique Tosar, o que Bill Murray decidiera marcharse de Tokyo y dejar allí a la buena de Charlotte Johansson (Geli, aquí tampoco tiene trabajo conocido la Scarlett), o que el guapo del anuncio de Hugo Boss se cargase a la vecina de Scarlett en Match Point (y a ella misma), o que a Candela Peña no se le apareciese el príncipe de ojos azules que una Princesa como ella se merecía, o..., pero no todas las películas terminan como Amelie, de paquete feliz en la moto del novio correteando por calles de Montmartre.

















AINNNNSSSSSSSSSSSS!!!

1 comentario:

geli dijo...

Que rollo escribir un comentario y que se te borre antes de mandarlo, como por arte de magia. Te decía que muy buenas las escenas que has puesto. No recuerdo haber llorado nunca tanto por la pérdida de un balón (me gustaría saber cuanto pagó la marca Wilson por aparecer en la pelicula) y me encanta la cara de Tosar cuando la adolescente María Valverde le descubre su flaqueza, porque todos tenemos nuestra flaqueza. Cuando vemos una película todos esperamos que terminen como Amelie, sentada detrás de su Nino Quincampoix, pero algunas películas son sencillamente especiales sólo por el final que tienen, como Lost in translation, no hubiera sido igual si terminan juntos y Murray deja sola a su mujer con los niños eligiendo color de moquetas, después de 25 años casados (aunque 8 los pasa dormidos). El final que sí dolió fue el del bolchevique, y me dió mucha pena que el guapo de Hugo Boss (Box, como dirías tú, jeje) se cargara a la vecina. Te ha faltado poner la escena del tinte de Los lunes al sol, que comentamos el otro día. Esperemos que sigan apereciendo tan buenas películas y que Juan Diego Botto nos siga regalando tan buen cine.

Por cierto, cualquier día vemos aparecer a Luismi el de Paramitas con la camiseta pintada de Bardem... o a Manolo el de Filigrana ¿?

Saludos cinéfilos